martes, 6 de marzo de 2012

El segundo

Flotamos livianos agujereando los algodones naranjas del atardecer.
Llevamos el resplandor de la luna en el agua, vibrando en los ojos.
La sangre avanza furiosa y estalla en nuestras muñecas.
Salimos de los mas dulces instantes viéndolos marcharse, girando en la cinta infinita.
¿Cuando será el próximo día en que me transforme en una foto fría, y congele el mar furioso para caminar por siempre su desolado vaivén muerto?
¿Cuando será el próximo día en que resbale hacia las grietas de la duda cegado por el vapor denso de la soledad malgastada?
Me abrazo a la noche, en silencio recorriendo el piso fantasma que custodia mis pasos al sonido del mármol y de pronto desaparece para dejarme suspendido en un segundo donde ya no lo necesito, pero un segundo es un segundo.